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Tapir Sudamericano

UN AUTÓCTONO EN PELIGRO

CLASIFICACIÓN TAXONÓMICA

Clase: Mammalia
Subclase: Theria
Infraclase: Eutheria
Orden: Perissodactyla
Suborden: Ceratomorpha
Familia: Tapiridae
Género: Tapirus
Especie: Tapirus terrestris

DISTRIBUCIÓN y HÁBITAT

Las distintas especies de Tapires actualmente ocupan el sudeste de Asia y una vasta zona de América del Sur. El Tapir americano abarca una amplia área de distribución que comprende la subregión brasiliana al este de los Andes, desde Venezuela y Colombia hasta el sur del Paraguay y el norte de la Argentina.
En la Argentina hay una sola especie de Tapir que se distribuye por Chaco salta, Formosa, norte de Corrientes y de Misiones. Habita en la selva paranaense, la selva de montaña o yungas, en parches de bosque chaqueño y delta del Paraná. Por lo general, asociado a ríos, lagunas y bañados.

CARACTERÍSTICAS

El Tapir es un mamífero con una longitud de tronco y cabeza entre 180 y 220 cm. La longitud de la cola varía entre 5 y 10 cm. Su peso puede variar entre los 225 y 300 kg. Su cuerpo es grande, macizo y robusto, poseen ojos pequeños y hundidos con párpados delgados. Esto es beneficioso ya que se encuentran menos expuestos a los roces y heridas con ramas que podrían producirse en las frecuentes carreras a través de la maleza.

La cabeza es relativamente corta, con el labio superior muy desarrollado que forma, al unirse con la nariz, una pequeña trompa. Ésta es flexible y prensil, no supera los 17 cm. y está cubierta de vibrisas sensoriales. Con ella puede olfatear todo lo que está a su alrededor y alcanzar hojas o brotes altos (la lengua no interviene en la toma de alimentos). 

Desde la frente hasta la cruz posee una crin bastante poblada de pelos gruesos, que al erizarse cumplen una función intimidatoria en la pelea entre sus congéneres, le protege las partes vulnerables del cuerpo, como la nuca y el cuello. La piel es dura y resistente, las orejas son medianas y redondeadas. Las patas cortas y fuertes, son capaces de romper y apartar cualquier tipo de obstáculo. Los miembros anteriores tienen cuatro dedos y los posteriores tres, con pezuñas y almohadillas plantares y palmares.

El adulto presenta un pelaje pardo negruzco en el dorso y los costados; marrón oscuro en el pecho, el vientre y los miembros. El pelaje del recién nacido es de un color pardo rojizo con rayas y manchas amarillentas.

En cuanto a sus sentidos, el Tapir no tiene la vista muy desarrollada: en la enmarañada vegetación en la que se mueve reina la penumbra. En cambio, sus sentidos del olfato y el oído se encuentran muy desarrollados.

ALIMENTACIÓN

La dieta de este animal está basada en hojas, frutas, brotes, ramas tiernas, plantas acuáticas. Ocasionalmente puede alimentarse de pequeños invertebrados.

COMPORTAMIENTO y REPRODUCCIÓN

En su hábitat natural, el Tapir posee hábitos solitarios, a excepción durante la época de apareamiento o cuando la madre deambula con su cría. Si aparecen más de tres, seguramente hay que atribuirlo a la existencia de algún pasto rico y abundante, y el hecho es circunstancial. Posee hábitos principalmente nocturnos, aunque suele estar activo durante todo el día. El Tapir marca el territorio con orina y marcas olfativas que dejan con sus glándulas faciales.

El cuerpo del Tapir está adaptado a la espesura de las selvas donde habita. Realiza caminatas y abre caminos que vuelve a utilizar una y otra vez, formando profundos carriles entre la maleza, lo que facilita su detección. Cuando el Tapir camina, lo hace husmeando el suelo y el aire con su trompa, que se balancea de un lado a otro. En lugares donde no es perseguido, el Tapir se muestra confiado y suele observar con curiosidad, o sencillamente ignorar, al hombre que pasa a su lado.

Los cuerpos de agua le permiten refugiarse y activar, como a los hipopótamos, el funcionamiento del aparato digestivo, por lo que defeca en el agua o en sus proximidades. Es un hábil nadador. Por las mañanas acostumbra a bañarse en cualquier cuerpo de agua próximo, lo cual le permite refrescarse y liberarse de los molestos insectos y parásitos, aprovechando para comer alguna planta acuática. También disfruta de los baños de barro. Para huir de sus enemigos, se arroja al agua y bucea. Cuando está asustado y lejos del agua, al tratar de huir puede chocar contra los árboles con tanta fuerza que llega a perder el sentido. Asimismo, es capaz de arremeter en ciega carrera contra quien le cierre el paso.

Parecería que entre los Tapires no hay una estación determinada para la reproducción aunque, según algunos autores, la época de celo precedería a la estación de las lluvias. El celo dura unos cuatro o cinco días, período durante el cual el macho y la hembra se mantienen juntos. El cortejo supone agitados juegos que fundamentalmente se realizan de noche y muchos de ellos, en el agua. El macho persigue a la hembra rozándola y mordisqueándole las orejas, mientras ésta intenta morderle las patas. En medio de silbidos característicos, agudos gritos y resoplidos ensordecedores, ambos se olfatean, girando sobre sí mismos y golpeando con el hocico el vientre del compañero.

La gestación es de, aproximadamente, catorce meses y, aunque existen datos de nacimientos producidos en toda época, parecería que es en marzo cuando se produce la mayor cantidad. Próxima a parir, la hembra elige lugares abrigados y tranquilos cuya vegetación le permita ocultar la cría. Nace una por camada y excepcionalmente, dos.

El recién nacido pesa entre 4 y 7 kg. y posee un pelaje completamente distinto al de sus padres, con rayas y manchas amarillentas sobre un fondo pardo rojizo, volviéndolo invisible en la espesura de la selva. Hacia los 6 meses, el joven pierde dichos caracteres y se vuelve igual al adulto.

La madre amamanta a la cría hasta el año de vida. En los primeros 10 días el pequeño no acompaña todavía a la madre y permanece solo en su refugio, mientras aquella se alimenta. Al cabo de unos meses, ya está preparado para hacer frente a sus necesidades. Aunque, en realidad, el crecimiento es bastante lento y la edad adulta solo se alcanza a los 3 o 4 años.

Sus principales predadores son: el yaguareté y los yacarés, aunque el puma podría atacar a las crías. Éstas también podrían ser atacadas por el águila harpía y la lampalagua.

ESTADO DE CONSERVACIÓN

Las poblaciones de Tapires en la Argentina fueron clasificadas en la categoría En Peligro (EN) por Sarem. Las causas principales que llevado a esta especie a estar en esta categoría son la destrucción de sus ambientes naturales y la cacería.

Hay estudios que indican que en nuestro país su área de distribución se redujo en un 50 % en los últimos 130 años, quedando restringida al norte de Salta, Formosa, Misiones, Chaco y una pequeña zona del norte de Corrientes.



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