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Marabú
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Marabú

Caricaturesca, encorvada, implume en cabeza y con bolsa gular

CLASIFICACIÓN TAXONÓMICA

REINO: Animalia
PHYLUM: Chordata
SUBPHYLUM: Vertebrata
CLASE: Aves
ORDEN: Ciconiiformes
FAMILIA: Ciconiidae
GENERO: Leptoptilus
ESPECIE: L. Crumeniferus

DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT

Posee una amplia distribución por toda África tropical y subtropical. Si observamos en un mapa podremos encontrar que su distribución es desde Senegal a través de Etiopía y Somalia, sur y norte de Sudáfrica, norte de Botswana y norte de Namibia. Pueden emprender cortas migraciones dentro de zonas tropicales de acuerdo a las condiciones meteorológicas.

Su ambiente característico es la sabana seca, praderas, pantanos, en raras ocasiones en la selva o el desierto. Se los puede hallar cerca de áreas relacionadas con actividades del hombre como puede ser áreas de pesca, mataderos y basurales, en busca de alimento.

CARACTERÍSTICAS
Es una gran ave, que si bien presenta normalmente una postura encorvada, al erguirse mide de 115 a 152 cm. Sus alas poseen una expansión de 225 a 285 cm y puede llegar a pesas entre 4 a 8,9 kg.

Presenta un color gris en alas y blanco en pecho y vientre, la cara de color roja-anaranjada presenta pequeñas y numerosas manchas negras que se van incrementando con la edad del individuo.
Tanto la cabeza como el cuello y la bolsa de la garganta son implumes, es decir no poseen plumas. En la nuca, cuello y en los laterales de la cabeza podemos observar unas pocas plumas de color rojo amarronadas dispersas.

Las patas son negras pero generalmente se las observa de color blanco, esto se debe a que se encuentran recubiertas por excremento, lo cual se cree le permite a estos animales desinfectarse de posibles microbios que podrían contraer mientras se alimentan de los cadáveres. Por otro lado, como estas aves viven en lugares donde hace mucho calor, se cree que el color blanquecino de sus patas les impide absorber los rayos del sol, proporcionándoles frescura.

Posee un enorme pico en forma de cuña, moteado de negro especialmente cerca de la base. Éste, por su forma no resulta práctico para alimentarse de directamente de cadáveres por eso roban trozos a los buitres o toman pequeñas porciones de comida abandonada.
Un aspecto distintivo es su saco o bolsa de la garganta, también llamada bolsa gular, ubicada delante del cuello. Contiene aquí un sistema de sacos de aire, que hinchan y deshinchan a través de una conexión con las fosas nasales, utilizándolas para realizar exhibiciones de cortejo o como señal de dominio.

Cuando observamos a estas aves juntas, podemos distinguir a las hembras de los machos porque éstos últimos son más grandes, con picos más largos y pesados.

ALIMENTACIÓN
La carroña es el elemento principal en su dieta, especialmente en las épocas no reproductivas.
También ingieren material vegetal, huevos, juveniles de cocodrilos y aves como Quela quela, y polluelos de flamencos o del Gran Pelícano Blanco.

En el período de crecimiento de las crías, el marabú incluye en su dieta a vertebrados, principalmente peces, ranas y roedores. Esto puede deberse a la necesidad de calcio durante el crecimiento de los individuos jóvenes.

Durante la estación reproductiva, estos animales se alimentan de presas vivas. Las presas acuáticas son a menudo capturadas mediante la técnica de tactolocación: el pico se abre parcialmente, es inmerso verticalmente en aguas poco profundas y movido lentamente mientras el ave se desplaza.
Cuando la visibilidad del agua es buena, localiza visualmente a las presas y las atrapa con la punta del pico.

COMPORTAMIENTO y REPRODUCCIÓN
Al Marabú se lo observa silenciosa, solitaria, en parejas o pequeños grupos.

Utilizando su pico, pronuncia una variedad de chillidos y aullidos altos uniéndolos con sonidos bajos. Sus alas emiten sonidos suaves, especialmente durante el aterrizaje y el despegue como así también en los encuentros sociales con otros marabúes.

A menudo estos animales se alimentan juntos. Al hacerlo, los individuos dominantes se acercan cautelosamente a las presas con su bolsa gular inflada completamente, y las aves subordinadas le dejan el camino libre.

A comienzo de la época reproductiva la coloración del plumaje varía. La cara se vuelve rojo negruzco, con pequeñas incrustaciones que aparentan ser sangre seca. Los colores de la cabeza, cuello y bolsa de la garganta se intensifican, la parte posterior del cuello se torna azul pálido brillante.

Para la formación de las parejas, los machos se establecen sobre los nidos a la espera del cortejo de las hembras. En este momento, sus grandes bolsas se inflan completamente indicando un alto nivel de hostilidad y dominancia. Al principio las hembras son tratadas como “intrusos”, el macho comienza a defenderse mientras que las hembras reaccionan pasivamente y con un comportamiento sumiso. La hembra persistente es la elegida. Después de aparearse la hembra infla también su bolsa gular y ambos miembros de la pareja la mantienen inflada completamente la mayor parte del tiempo, incluso hasta la puesta de los huevos. Esto parece indicar un comportamiento de dominancia en la zona del nido, en relación a todos los otros individuos vecinos. Realizan varias y frecuentes copulaciones a medida que construyen el nido.

Anidan en colonias, a menudo desplegadas en grandes áreas que están formadas por pocos a cientos de individuos (comúnmente, 20 a 60 parejas). A menudo construyen sus nidos junto con otras aves acuáticas, en especial con los pelícanos rosados (Pelecanus rufescens). Los sitios de nidificación son frecuentados seguidamente y utilizados por muchos años, si no son perturbados.
Para el Marabú, los sitios de reproducción requieren que estén libres de disturbios y próximos a una buena fuente de alimentación, idealmente de carroña y de vertebrados vivos.
Durante las primeras etapas de construcción del nido, los machos colectan la mayor parte del material y lo traen a la hembra que es la que participa mayormente en la construcción del mismo. Luego, en la etapa de crianza, la mayor parte de recolección de las ramas es realizada por la hembra. Ambos padres siguen recolectando ramas y trayéndolas al nido hasta que los polluelos puedan volar.

Debido a que el crecimiento de los polluelos es lento, el ciclo que transcurre desde la puesta de huevos hasta que los pichones puedan volar es de 165 días.

El tamaño de la nidada es de 1-4 huevos, raramente 5 y usualmente 2-3. Éstos son puestos en intervalos de 1 a 3 días, son de color blanco tiza. La incubación, la alimentación y cría de los individuos jóvenes es compartida por ambos sexos.

La incubación comienza después de la puesta del primer huevo. El tiempo de incubación es de 29 a 31 días. Dependiendo de las condiciones del ambiente, entre el 52-95% de los huevos se rompen. Los padres se turnan para empollar a los individuos jóvenes la mayor parte del tiempo durante los primeros 10 días. Luego éste se reduce, exceptuando en los períodos de frío o de lluvias.

Cuando el sol está muy fuerte, uno de los padres se para con sus alas abiertas o cerradas resguardando a los polluelos. Los individuos jóvenes nunca son dejados solos en el nido hasta después de los 25-30 días de edad. Solamente cuando los polluelos crecieron completamente, son dejados solos cuando sus padres se alimentan. Los pichones están preparados para defender el nido de intrusos que atenten con entrar en él. Las crías se pueden parar, batir sus alas a los 17 días de edad y revolotear sobre el nido a los 65 días.


ESTADO DE CONSERVACIÓN
Las poblaciones de esta especie fueron catalogadas como Preocupación Menor por la UICN.
El Marabú, es una especie que se beneficia de sus asociaciones con el hombre y su ambiente humano. Se lo ha visto acercarse en basureros o zonas de pesca y, en algunas zonas, pueden ser vistos a un metro de distancia de las personas esperando pacientemente que le arrojen alimento. Por ello, actualmente las poblaciones de marabú parecen estar en aumento.


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